sábado, 30 de abril de 2022

Llamados a confiar en Jesús para no tener miedo a las tormentas

 Sábado de la Segunda Semana de Pascua

«Pero él les dijo: “Soy yo, no tengan miedo» Juan 6,20

Hoy Jesús nos recuerda que Él está con nosotros, que no hay nada a que tener miedo. En medio de las tormentas que vivimos a diario como a los discípulos en el Evangelio de hoy, a nostros se nos invita a reconocer que Jesús es verdaderamente humano y totalmente divino, que sólo Él nos puede llevar a la seguridad de orilla cuando lo necesitamos. Pidamos la gracia de que durante estos 50 días de Pascua, mantengamos en nuestros corazones que Jesús es humano y completamente divino y que elige usar ese poder para venir a nosotros en nuestra necesidad. Amén

¡Feliz fin de semana!
Dios nos bendiga.




viernes, 29 de abril de 2022

Llamados a compartir el alimento físico y espiritual

 Memoria de Santa Catalina de Siena

«Enseguida tomó Jesús los panes, y después de dar gracias a Dios» Juan 6,11

Sólo en Jesús podemos satisfacer nuestras necesidades físicas y espirituales. El milagro de Jesús alimentando a miles usando los cinco panes y los dos peces que le dio un niño después de decir la acción de gracias, es un signo de la Eucaristía. Así como Jesús alimentó a la multitud que lo seguía así continúa hoy alimentándonos en la Eucaristía. El mundo en el que vivimos hoy necesita ser alimentado, tanto física como espiritualmente, por eso pidamos la gracia por intercesión de Santa Catalina de Siena de que el Señor nos ayude a estar dispuestos a permitirle obrar a través de nosotros para proveer a los necesitados el alimento físico y espiritual como lo hizo ella.
¡Santa Catalina de Siena, ruega por nosotros!

Dios nos bendiga.





jueves, 28 de abril de 2022

Llamados a dejarnos guiar por el Espíritu Santo

Jueves de la Segunda Semana de Pascua

«Aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios, porque Dios le ha concedido sin medida su Espíritu» Juan 3,34

Hoy Jesús nos recuerda que Dios no raciona el don del Espíritu ofreciéndolo en pequeñas cantidades, sino que Dios derrama generosamente sus dones, ofreciéndonos todo lo que necesitamos para enfrentar los desafíos u oposición en nuestras vidas. Solo debemos confiar y nuestro generoso Señor nos dará las palabras, la fuerza, la sabiduría y el amor que necesitamos para ser sus manos y pies en nuestro mundo. Pidamos hoy la gracia al Espíritu Santo de reconocer que el Padre nos ama por medio de su Hijo Jesús quien nos lo ha entregado todo a nosotros para que nosotros hagamos lo mismo. 

Dios nos bendiga.





martes, 26 de abril de 2022

Llamados a vivir la vida nueva que Jesús nos ofrece

Martes de la Segunda Semana de Pascua

«Para que todo el que crea en él tenga vida eterna» Juan 3,15

En el evangelio de hoy Nicodemo, un líder religioso judío que parece abierto a las enseñanzas de Jesús, se encuentra con él de noche, sin multitudes alrededor porque está realmente interesado en saber lo que Jesús quiere decir cuando enseña sobre el amor y el cuidado del Padre por nosotros. Hoy Jesús nos anima como a Nicodemo a usar nuestra fe y razón, para ganar más entendimiento y vida eterna. Pidamos hoy la gracia de ser audaces como Nicodemo para comprender más profundamente cuánto nos ama Dios y la vida eterna que nos ofrece en su Hijo Jesús. Amén.

Dios nos bendiga.




lunes, 25 de abril de 2022

Llamados a evangelizar

 Fiesta de San Marcos, Evangelista

«Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura» Marcos 16,15

Como a los apóstoles hoy el Señor nos llama a la evangelización teniendo confianza en Aquel en quien creemos y en cuyo nombre podemos actuar. Si seguimos las orientaciones del Señor podremos hacer grandes cosas en su nombre. Pidamos en esta fiesta de San Marcos la gracia de confiar en el Señor y de difundir su palabra humildemente a los demás.  San Marcos evangelista, ruega por nosotros.

Feliz semana.
Dios nos bendiga.




domingo, 24 de abril de 2022

Llamados a ser misericordiosos

Homilía Segundo Domingo de Pascua Domingo de la Divina Misericordia
24 de abril de 2022

“Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados.” – Jn 20,19-31

Queridos hermanos y hermanas, ¡Bendito Domingo de la Divina Misericordia! Hoy, mientras continuamos celebrando la gloriosa resurrección del Señor, recordamos de manera especial su inimaginable don de misericordia. En el evangelio de hoy hemos escuchado como Jesús se aparece a sus discípulos ofreciéndoles la paz y mostrándoles sus heridas. Luego sopla sobre ellos, diciendo: “Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados”.

Queridos hermanos y hermanas, por el don del Espíritu Santo cada uno de nosotros estamos unidos a Cristo; el Espíritu Santo que habita entre nosotros y dentro de nosotros desde el día de nuestro Bautismo, nos anima a poner en práctica nuestra fe en Jesús Resucitado pero también nos ayuda que la vida divina eche raíces en nosotros, que crezca, que florezca y de frutos para la gloria de Dios y la salvación de nuestra alma y la del mundo entero.

Queridos hermanos y hermanas, en este Segundo Domingo de Pascua celebramos la Misericordia de Dios con esta fiesta especial, que tiene su origen en las revelaciones de Jesús a la monja polaca Santa María Faustina Kowalska. En ese día se abren las fuentes de la inmensa y tierna misericordia del Señor. Hoy Jesús derrama todo un océano de gracias sobre aquellas almas que se acercan a la fuente de su misericordia. En su amorosa bondad, Jesús nos dice exactamente cómo obtener estas gracias: acercándose a la “fuente de la misericordia”, confesándose y recibiendo la sagrada Comunión. Nosotros sabemos que solo Dios puede perdonar nuestros pecados; los pecados son, ante todo, una ofensa contra él; pecado es todo lo que hacemos sabiendo que está mal hacerlo… pero en el Evangelio de hoy hemos escuchado a Jesús dando a sus Apóstoles el poder de perdonar los pecados en su nombre, en el sacramento de la reconciliación, “Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados”.

Queridos hermanos y hermanas, cuando nos acercamos al Sacramento de la Confesión… el sacerdote por Jesús y en su nombre, dice al final de la confesión: “Yo os absuelvo”. No sólo somos perdonados de nuestros pecados, sino que somos librados. Somos libres de esas cadenas del pecado que nos atan, cadenas que nos impiden amar a Dios como debemos. Jesús dio a los Apóstoles y sus sucesores, nuestros sacerdotes y obispos, esa autoridad, la autoridad de perdonar, de reconciliar, de ofrecer misericordia en su persona y su nombre… Porque Jesús sabía que nuestros corazones anhelaban escuchar esas palabras: Te perdono… Te absuelvo…

Queridos hermanos y hermanas, si uno se fija bien en la imagen de la Divina Misericordia, basada en las visiones de Santa Faustina, podremos ver que Jesús esta con el pie izquierdo ligeramente adelantado al otro. Él está saliendo hacia nosotros, para encontrarnos dondequiera que estemos, así como vino al Aposento Alto para encontrarse con los discípulos y luego regresó cuando Tomás estaba allí con ellos. Dice el Evangelio que los discípulos tenían miedo… que las puertas estaban cerradas. Pero Jesús es paciente y misericordioso y viene trayendo paz, “La paz esté con ustedes”; la misma paz que Jesús quiere ofrecernos hoy a cada uno de nosotros… en esa situación que estamos viviendo… esa paz que tanto necesita el mundo hoy… Hoy Jesús viene a nosotros a abrir los cenáculos de nuestros miedos y de nuestra incredulidad, porque siempre quiere darnos otra oportunidad… porque Jesús es el Señor “de las otras oportunidades”: siempre nos da otra, siempre.

Queridos hermanos y hermanas, cualquier pecado que esté encerrado en nuestros corazones hoy, cualquier pecado que nos detenga, nos ate y nos impida amar a Dios como debemos, debemos invitar a Jesús a que entre en ese lugar, esa situación de nuestra vida. Permitámosle a Jesús que venga y nos diga: “La paz esté con ustedes”. “La paz esté contigo”.  Y encontrémonos con Él, con Jesús en el confesionario, donde él nos espera, anhelando sumergirnos a cada uno de nosotros en las llagas de su Divina Misericordia, para que también nosotros compartamos esa Misericordia Divina con los demás especialmente con las personas que vivimos a diario…

¡Jesús, en ti confío! ¡Jesús, en ti confío!¡Jesús, en ti confío! Amén.






sábado, 23 de abril de 2022

Llamados a prácticar y predicar el Evangelio de Jesucristo

Sábado de la Octava de Pascua

«Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura» Marcos 16,15

Hoy Jesús nos llama a dar testimonio de su amor, sin importar quién sea el oyente. Las palabras del Señor son verdad y vida, por lo tanto no debemos temer ser valientes para ponerlas en práctica y compartirlas con los demás porque como bautizados estamos llamados a llevar el Evangelio a todos las personas sin distinción de que sean amigos o no, de que tengamos éxito o no. Pidamos hoy al Señor la gracia de dar testimonio de él a pesar de nuestras debilidades y limitaciones.

¡Feliz Pascua de Resurrección!
Dios nos bendiga.