«El vino nuevo hay que echarlo en odres nuevos» Lucas 5,38
Señor, gracias por hacerme consciente de que mi manto no tiene que servir para todo, que aunque a veces lo desee, mi vasija no puede contener el vino nuevo y el viejo al mismo tiempo. De que tengo que aprovechar al máximo las cualidades de mi vasija y mi manto, sin desanimarme por lo que no puedo hacer. Gracias porque tú me quieres así como soy. Esto que soy es lo que te ofrezco. Amén.
Dios nos bendiga.