Fiesta de San Blas, Obispo y Mártir
3 de febrero
«Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor, ni te desanimes cuando te reprenda» Hebreos 12,5
Hoy la Palabra de Dios nos ayuda a no sucumbir bajo el peso de la prueba. Porque no hay prueba, por dolorosa que sea, que no nos permita fijar la mirada en Jesús, a fin de encontrar en sus lágrimas de compasión la certeza de que el sufrimiento, el dolor y la prueba no son una maldición, sino el camino que el Amor mismo nos hace tomar para llevar a todos y todo hacia su abrazo sin fin del Señor. Pidamos hoy la gracia de crecer en una actitud de confianza y de abandono en el Señor, aunque esto nos cueste sudar sangre. Amén
San Blass, ruega por nosotros.
¡Dios nos bendiga!

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