Quinto Día de la Octava de Navidad
«Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo» Lucas 2,29
Hoy somos llamados a seguir el ejemplo de fidelidad y perseverancia en la oración de Simeón, quien por muchos años no recibió respuesta a sus plegarias. Al igual que Simeón, a veces podemos pasar largos períodos de espera antes de experimentar algún tipo de consuelo de parte de Dios y hasta puede resultar difícil seguir esperando y confiando cuando eso sucede. Hoy al igual que Simeón, podemos confiar en que Dios está obrando de manera silenciosa, en las pequeñas pero poderosas obras de la gracia y así estar más abiertos al Espíritu Santo, más capaces de recibir sus dones y actuar según sus inspiraciones. Incluso cuando las cosas parecen imposibles, cuando Dios parece ausente, la oración es un don que ofrece la oportunidad de escuchar al Espíritu Santo y reconocer su obra en el mundo que nos rodea, así como Simeón reconoció a Cristo en un bebé. Pidamos al Espíritu Santo que nos ayude a persistir en la oración y aprender a escuchar la voz del Señor en nuestra vida diaria. Amén
Dios nos bendiga.

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