Memoria de San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia
«Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo: No llores» Lucas 7,13
Hoy Jesús nos recuerda que todos podemos alcanzar la gracia de Dios. El don de sanidad de Jesús es uno de los dones que más llamó la atención y que Jesús usó libremente para ayudar a las personas que estaban perdidas. Jesús consuela a la viuda que no era judía por la muerte de su hijo único y lo devuelve a la vida pero en cierto modo, la madre también resucita. Jesús da esperanza a los desesperanzados y devuelve el hijo a la madre, y la madre al hijo. Pidamos por la intercesión de San Juan Crisóstomo la gracia de compartir con los demás el don de la esperanza para que experimenten la vida, el amor y la misericordia de Dios a través de nosotros. Amén.
Dios nos bendiga.

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