Sexto Domingo del Tiempo Ordinario
«Jesús se compadeció de él, lo tocó y le dijo: ¡Sí quiero: Sana!» Mc 1,41
Jesús hoy nos recuerda que el amor de Dios nos sana, libera y restaura. Las enfermedades pueden separarnos físicamente de los demás especialmente de las personas que amamos, pero también nuestras enfermedades espirituales nos hieren y nos separan de Dios y los demás y es ahí donde Jesús viene para ayudarnos y restáuranos, la fe del leproso nos invita a confiar en Jesús y pedirle que nos sane, a dejarnos tocar por él. ¿Qué heridas podemos traerle hoy a Jesús? ¿Qué relación rota, separación o pecado necesita de la presencia sanadora de Jesús en nuestras vidas? Por eso hoy Jesús nos invita aquí y ahora, por eso él se acerca, nos tiende la mano y nos dice, ¡Sí quiero: Sana! Amén
Dios nos bendiga.
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