miércoles, 23 de octubre de 2024

Llamados a comaprtir con los demás lo que Dios nos ha dado

 Memoria Opcional de San Juan de Capistrano, Presbítero

«Al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más» Lucas 12,48

Hoy se nos recuerda que cuanto más nos da Dios, más tenemos para dar a los demás. El amor de Dios lo abarca todo y ese amor creó a la humanidad por amor, y ese amor no ha disminuido, pero ese amor, nos hace responsables de nuestras palabras, acciones y silencios. Es por eso que Jesús nos dice hoy que seremos responsables de cómo utilizamos los recursos, dones y oportunidades que Dios nos ha dado, porque se le pedirá mucho a la persona a quien se le confió mucho, y aún más se le pedirá a la persona a quien se le confió más. Porque nuestro deber y responsabilidad están conectados en primer lugar y sobre todo con el bautismo. Allí recibimos el don del Espíritu Santo y de la fe y por eso tenemos el privilegio de conocer la verdad de las enseñanzas de Jesús, tenemos a nuestra disposición recursos y bienes de este mundo, pero sobre todo tenemos la gracia sacramental, tenemos talentos y habilidades, sufrimientos y experiencias. Debemos recordar que todo esto viene de Dios, y lo que hemos recibido como don lo hemos de utilizar al servicio del reino. Dios siempre toma lo que ofrecemos y lo multiplica, así que ¿qué otra cosa sino el bien puede surgir de emplear para su gloria toda la bondad que hemos recibido de él?
San Juan de Capistrano, ruega por nosotros.

Dios nos bendiga.




viernes, 18 de octubre de 2024

Llamados a ser discípulos que proclaman y vivan la buena nueva

Fiesta de San Lucas, Evangelista

«Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos» Lucas 10,9

Hoy somos llamados a preparar el camino para Cristo promoviendo la paz y la reconciliación. La Iglesia celebra hoy, la fiesta de san Lucas, el evangelista, en el Evangelio, escuchamos que Jesús envía discípulos a los lugares que planea visitar para preparar el camino. Esta misión adicional de 72 discípulos es única en el Evangelio de Lucas, lo que hace que algunos exegetas bíblicos sugieren que Lucas mismo estaba entre los 72 que recibieron las instrucciones para la misión evangelizadora. Jesús les advirtió que encontrarán con algunas personas o comunidades que serían hostiles a su mensaje. Sin embargo, cuando llegan a una casa, se les dice a los discípulos que los saluden con la paz 'Que la paz reine en esta casa', porque este saludo es una oferta de salvación y aceptar la paz es aceptar el reino de Dios, pero que donde sean bienvenidos, los discípulos deben quedarse y comer y beber lo que se les ponga delante. Deben curar a los enfermos y proclamar la cercanía del reino de Dios. Aunque los discípulos pueden curar enfermedades en nombre de Jesús, esto es sólo una señal de la sanación que está por venir. Sólo Dios puede perdonar los pecados, y es la muerte de Jesús en la cruz la que hará posible nuestra reconciliación con el Padre. Así como los setenta y dos prepararon el camino para que Jesús entrara en pueblos que tal vez no aceptaran su mensaje de paz, la Iglesia está llamada a proclamar el reino de Dios a un mundo que a menudo es hostil a los valores del reino de Dios. Hoy cada bautizado tiene la misma misión de proclamar que el reino de Dios está cerca, primero, debemos hacer las paces con Dios y con los demás, arrancando el pecado de nuestros corazones y haciendo reparación, y luego, como los 72 discípulos entre los que estaba Lucas y nos convertimos en personas de paz y reconciliación, preparando el camino para el reino de Cristo trayendo sanación y esperanza al mundo.
San Lucas Evangelista, ¡ruega por nosotros!


Dios nos bendiga.




miércoles, 16 de octubre de 2024

Llamados a entregar a Dios todo lo que somos

Memoria de Santa Margarita María Alacoque, Virgen

«¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven, sobre los cuales pasa la gente sin darse cuenta!» Lucas 11,44

Hoy recordamos a Santa Margarita María Alacoque a quien debemos la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Las lecturas de hoy nos desafían a comprometernos a seguir la voluntad de Dios. En el Evangelio, Jesús reprende a los fariseos por dos cosas, primero porque ellos obedecen más la letra de la ley de Dios pero ignoran el espíritu de la ley amor y misericordia, y segundo Jesús los critica por su ego y orgullo, por buscar los asientos de honor en la sinagoga y el reconocimientos públicos de los demás, Jesús les recuerda que ellos solo se centran en sus deseos, su comodidad y su voluntad, y no en la voluntad de Dios. Hoy somos llamados a examinar nuestro propio corazón y así poder ver qué partes de nosotros mismos nos resistimos a entregar a Dios y qué aspectos no hemos seguido los mandatos del Señor, en favor de nuestros propios deseos y nuestra comodidad. Al recibir a Jesús, pidámosle la fuerza para dejar de lado nuestra voluntad y permitir que Dios dirija nuestra vida.
Santa Margarita María Alacoque, ¡ruega por nosotros!

Dios les bendiga.




lunes, 14 de octubre de 2024

Llamados a ser un signo fiel de la misericordia del Señor

Lunes de la Vigésima Octava Semana del Tiempo Ordinario

«La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás» Lucas 11,29

Nadie sabe cuándo volverá Cristo; nadie sabe cuándo llegará su día de juicio. Para estar preparados para encontrarnos con el Padre, debemos arrepentirnos de nuestras malas acciones y experimentar la misericordia y el perdón de Dios. Nuestra verdadera libertad reside en vivir conforme a Cristo y convertirnos, nosotros mismos, en un “signo” fiel de testimonio para los demás. A través de la confesión y el perdón, nos humillamos y rompemos las cadenas que nos atan a nuestros pecados y podemos experimentar la misericordia de Dios, y es a través de esto que experimentamos la verdadera libertad. Si no podemos arrepentirnos, entonces somos parte de la generación malvada. Es decir, en lugar de preparar nuestros corazones para el Señor, nos quedamos de brazos cruzados en las profundidades del pecado esperando una señal de que Cristo está cerca. Si esperamos una señal, será demasiado tarde. Si queremos experimentar la vida eterna con Cristo, no podemos ser esclavos de este mundo pecador. Debemos dejar de lado el orgullo, la vanidad, la envidia y la ociosidad, y trabajar para preparar nuestra casa para la venida de Jesús. Si siempre estamos en un estado de preparación, entonces estamos viviendo verdaderamente para el Señor y ya estamos experimentando un sabor de libertad al seguirlo y servirlo. Amén.

Dios nos bendiga.





sábado, 12 de octubre de 2024

Llamados a escuchar la palabra de Dios para ser bendecidos

Sábado de la Vigésima Séptima Semana del Tiempo Ordinario

«Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica» Lucas11,28

Hermanos y hermanas: Nuestra breve lectura del Evangelio es de Lucas. Nos transporta al tiempo de Jesús en la tierra, cuando enseñaba y atendía a los necesitados. La multitud se asombró al verlo expulsar demonios. Una mujer declaró con alegría: Bendito el vientre que te llevó. Jesús no niega que nuestra madre María sea bendita, pero informa a la mujer, así como a la multitud, que aquellos que escuchan la palabra de Dios y la guardan también son benditos. Se refiere a todos los creyentes de su tiempo en la tierra, así como a través de los siglos de fe cristiana. Y eso nos incluye a nosotros aquí hoy. Somos parte de la familia de Dios, al igual que lo fueron los israelitas, y al igual que lo fueron sus discípulos y seguidores cuando Jesús caminó en esta tierra. Según el Evangelio de hoy nosotros también somos bendecidos si escuchamos la palabra de Dios y la seguimos, así pues, el encargo que se nos ha encomendado a cada uno de nosotros hoy aquí es el siguiente: estamos escuchando la palabra de Dios ahora mismo y Él quiere que participemos en su salvación para el mundo. La elección, entonces, está en nuestro poder. Si elegimos aceptar todo lo que Jesús enseña, seremos bendecidos, esa es la promesa de Dios. Y tenemos esa elección. Por medio de la fe, somos hijos de Dios. Hoy, animémonos unos a otros a seguir a Jesús aún más de cerca y fielmente que ayer. Las bendiciones son más poderosas de lo que jamás podremos comprender plenamente. Amén.

Dios nos bendiga




jueves, 10 de octubre de 2024

Llamados a tener un sano hábito de oración diaria

 Jueves de la Vigésima Séptima Semana del Tiempo Ordinario

«Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá» Lucas 11,10

Ayer, Jesús nos ofreció el Padre Nuestro como modelo para nuestra oración personal diaria, pero hoy nos anima a ser constantes e insistentes en nuestra forma de orar, sin embargo, a menudo, las personas comparten que no tienen un hábito regular de oración. Es algo que hacen cuando tienen unos momentos libres, o puede ser algo que dicen en una emergencia o una crisis, el estímulo de Jesús para nosotros hoy es que abordemos la oración desde una perspectiva diferente, Jesús nos anima a crear un hábito saludable de oración diaria. Al igual que con los hábitos no saludables, un hábito saludable requiere tiempo y esfuerzo para establecerse y convertirse en algo que esperamos con ansias cada día, por eso debemos perseverar en nuestra oración diaria y en ella pedir lo que en verdad necesitamos, no lo que se deseamos o queremos, Jesús nos recuerda que sabemos cómo hacer esto, damos a nuestros hijos lo que necesitan, no siempre lo que quieren, y ciertamente nada dañino y como dice el viejo refrán, Dios nos dio dos oídos y una boca por una razón, que nuestra oración sea más sobre escuchar la voluntad de Dios y menos sobre nuestros propios deseos y anhelos. Amén

Dios nos bendiga.




miércoles, 9 de octubre de 2024

Llamados a tener una realación de amor con Dios Padre

Memorial de San Dionisio, Obispo y Mártir, y sus Compañeros Mártires

«Jesús les dijo: Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino» Lucas 11:2

Hoy el Señor nos enseña a orar. Jesús nos anima a llamar a Dios “Padre nuestro”. Esta oración es una manera muy personal de relacionarnos con Dios en la que ofrecemos nuestra alabanza al nombre de Dios y pedimos humildemente la venida del reino de Dios, no el nuestro, y en la oración del Señor solo pedimos lo que necesitamos, no lo que queremos, necesitamos el sustento diario y necesitamos el perdón y la misericordia, ofrecidos y recibidos. Aprender a rezar el Padre Nuestro puede ser uno de nuestros primeros recuerdos, porque el Padre Nuestro es una de las primeras oraciones que aprendemos cuando somos niños y es por eso que la oración del Padre Nuestro puede resultarnos tan familiar que podemos rezarla rápidamente, sin prestar mucha atención a las palabras de la oración, o lo que en la oración le pedimos a Dios. Pero esta oración debemos rezarla con paciencia y atención, para que podamos centrarnos en la relación de amor que Dios quiere tener con nosotros y reflexionar atentamente sobre lo que realmente necesitamos y sobre aquellos que necesitan nuestro perdón hoy.
¡San Dionisio y sus compañeros mártires, rogad por nosotros!

Dios nos bendiga.