Domingo de la Decimocuarta Semana del Tiempo Ordinario
«Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso» Mateo 11,29
Hoy Jesús nos enseña que la fuerza del cristiano se encuentra en la debilidad. Nuestro maestro es Jesús y quiere que aprendamos de Él a ser mansos y humildes de corazón. Aunque en el mundo en el que vivimos califica de ignorantes a los sencillos, los mansos y humildes pero la oración de Jesús a su Padre nos ayuda a valorar la grandeza de los pequeños de los humildes y sencillos. Dios mismo los elige para que prediquen la sabiduría divina. Pidamos hoy la gracia de vivir en la verdadera libertad, alegría, belleza de la sencillez, mansedumbre y humildad como nuestro Señor. Amén
Dios nos bendiga.
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