Miércoles de la Décima Semana del Tiempo Ordinario
«No crean que he venido a abolir la ley o los profetas» Mateo 5,17
Hoy Jesús nos recuerda que solo él puede conducirnos a la plenitud de vida. La Ley Divina promulgada por Moisés fue la base de la alianza entre Dios y su pueblo elegido, pero cómo enseña Jesús, él no vino a abolir la ley, sino a darle cumplimiento en él, porque solo el arrepentimiento y la fe en él nos liberan de la muerte eterna. Solo el Espíritu es quien es quien nos permite tener una relación personal con Jesucristo el dador de la ley, la Palabra de Dios hecha carne. Pidamos hoy la gracia de dejar que Jesús entre en nuestro corazón, para seguirlo y experimentar la plenitud de la vida que proviene de nuestra identidad verdadera y eterna como hijos e hijas amados de Dios que se deleitan en cumplir sus mandamientos. Amén
Dios nos bendiga.

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