Lunes de la Decimoctava Semana del Tiempo Ordinario
«Todos comieron hasta saciarse» 14,20
Hoy el Señor nos recuerda que él es el único que puede saciar nuestra hambre espiritual y física. El hambre es una experiencia que enfrentamos de diferentes maneras, de amor, de comunidad, de pertenencia y de Dios. Jesús nos enseña que Dios está una vez más con nosotros en nuestra hambre. A medida que las multitudes se reúnen alrededor de Jesús, buscan algo más profundo, Jesús reconoce esto, su corazón se conmueve y comienza a curar a los enfermos, y también puede alimentar a los cinco mil con solo cinco panes y dos peces y hasta sobra. Jesús nos revela la abundancia de Dios de una manera profunda, porque el amor de Dios por nosotros es tal que reconoce nuestros anhelos y provee más de lo que necesitamos. Pidamos hoy la gracia de reconocer que solo Jesús puede saciar nuestra hambre tanto espiritual como física. Amén
Dios nos bendiga.

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